Subiendo y bajando cuestas por Guarda (Portugal)

Estando a tan solo 40 kilómetros de la frontera española por la parte de Salamanca, la ciudad de Guarda nos espera para hacernos suyos y atraparnos en sus empinadas callejuelas medievales. Desde la lejanía se puede admirar una vista de toda la ciudad, cuyo casco urbano ocupa ya casi todo el monte que le sirvió de defensa natural contra los diferentes invasores que han querido conquistarla.

La capital de la Beira Interior cuenta con 26.000 habitantes y con un interesante patrimonio que debe atraer cada vez más al turismo, sobre todo al español, dada su cercanía con el territorio patrio.

Aparcando el coche extramuros (un buen lugar es el parque que hay frente a la comisaría de policía), recomiendo empezar la visita  por el Museo de Guarda, antiguo Palacio Episcopal. Está situado en la calle, perdón, en la Rúa Alves Roçadas y alberga una interesante colección de tallas, pinturas, diversos objetos etnográficos, e incluso minerales de la comarca que te harán comprender la ciudad que vas a visitar.

Siguiendo por la esta rua nos topamos con la Iglesia de la Misericordia (S. XVIII), de estilo barroco y blanca fachada, su interior acoge varios altares de inconfundible sabor portugués.

 

 

Otra vez debemos seguir caminando en la misma dirección para encontrarnos con la Puerta de la Yerba. Atravesándola estaremos ya en la ciudad que tanto han querido proteger sus fuertes murallas, de las que hoy quedan varios tramos,  puertas y torres.

  

En mi opinión, la pequeña Iglesia de San Vicente (S. XVIII), situada al final de la calle que hace honor al mismo santo, es el mayor monumento con el que cuenta la ciudad. Su pequeño interior subyugue al visitante por su delicada belleza portuguesa, plasmada en “esos azulejos blancos que cuentan historias de color añil”.

La antigua Judería se encuentra ya a un pequeño paso, y aquí no podrás evitar una sensación de haberte confundido de época. Un conjunto de intrincadas callejuelas, con casas de dos plantas, de armónicas fachadas blancas muy bien fusionadas con marcos de piedra en ventanas y puertas, te rodearán por completo.

Si te agobian los espacios cerrados, no tienes más que dirigirte hacia la Plaza Vieja, el gran centro de reunión de los habitantes de Guarda, donde podrás tomarte un cafetito en sus terrazas, o comprar recuerdos para los amigos y familiares. Esta plaza se encuentra rodeada de interesantísimos edificios, algunos soportalados, otros con grandes escudos nobiliarios y destacando por encima de todos (y de toda la ciudad) la imponente Catedral de Guarda (S. XIV-XVI y estilo gótico), que como bien la describió un tal Carlos Gil: es una gran “Sinfonía de Piedra”.

 

El exterior de esta catedral-fortaleza impresiona por su robustez, realmente parece que está hecha a prueba de bombas. Aunque puede que no sea su robustez lo que hiciera pensar el intentar conquistar este monumento, sino sus cientos de pequeñas gárgolas, cuyo terrorífico aspecto haría salir corriendo a los más supersticiosos.

Al interior se accede por una bella portada gótica, aunque al viajero extranjero interesará más la portada lateral de estilo Manuelino, el estilo artístico portugués por excelencia.

El interior, de tres naves parece de una sola, con varias capillas, es austero hasta la extenuación. Destacan sus altísimas bóvedas, cuyas gordísimas nervaduras parecen querer avisarnos una vez más de la gran fortaleza del edificio. También llamará la atención varias columnas helicoidales y por supuesto, el soberbio retablo tallado en piedra.

  

 

Todavía quedar varios hitos monumentales por descubrir, como los restos del castillo (el situado a más altura de todo Portugal), la Capilla de San Pedro, la Fuente de San Andrés…

Mención a parte merecen las extraordinarias vistas desde los diversos miradores de la ciudad, sobre todo las fabulosas panorámicas hacia la Serra da Estrela (Sierra de la Estrella).

 

Decididamente recomiendo la visita a esta pequeña ciudad portuguesa, ideal para una visita de una jornada, que podrás disfrutar sin agobios, sin el estrés de las grandes urbes, pero en la cual podrás encontrar todo lo que imagines.

                                                               juanma

  Las fotos están hechas por Roberto y por mí.

  Para más información:

http://www.aportugal.com/guarda/index.htm

http://www.visitportugal.com

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Una respuesta a Subiendo y bajando cuestas por Guarda (Portugal)

  1. Laura Ortega dijo:

    Estuvimos el fin de semana pasado en Guarda y comimos en un restaurante muy cerca de la plaza A Fragata, estupendo, es como una casa de comidas y nada lujoso pero con una comida barata, con muchisima calidad y muy bien cocinada, ademas de con un trato fenomenal.

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